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De lo soñado a lo dormido.
Según Freud, y muy a grosso modo, los sueños son el mecanismo de la mente para dar rienda suelta a nuestros deseos e impulsos reprimidos, de manera que nuestro consciente no logre descifrar lo que oculta nuestro inconsciente.

Pues bien, como si de un conflicto se tratase entre lo que anhelamos ser y lo que somos, la realidad conlleva una serie de particularidades y condicionantes que tienden a emborronar, en ocasiones, los propósitos perseguidos hasta el punto de llegar a fracasar en el intento. Claro está que el tablero, de partida (inicio), es el mismo para todos, pero la singularidad de los "soñadores” es bien diferente entre ellos.

Bajo mi punto de vista, el soñador es aquel capaz de transformar la realidad para transformarse a sí mismo. Es aquel que parte de un plan con un objetivo y un fin, creando y propiciando aquellas oportunidades que más pronto que tarde darán sus frutos. Los soñadores descubren caminos por los que muchos andarán en el futuro; motivan acciones y gestan triunfos para admiración de algunos y envidia de muchos.

El arte, en especial la música, no está exenta ni de los “unos” ni de los “otros”. Los hay que merced al esfuerzo y tesón, persiguen sus sueños dando ejemplo de perseverancia y vocación por aquello que anhelan. Enfrente, aquellos que se acomodan en la procrastinación de lo necesario para con sus propios logros. Los primeros rescatan oportunidades del fango, mientras que los segundos someten el éxito ajeno a la sospecha, sin apreciar que el éxito de unos debería celebrarse como una victoria colectiva para los intereses de aquello por lo que luchamos.


 “Los soñadores descubren caminos por los que muchos andarán en el futuro; motivan acciones y gestan triunfos para admiración de algunos y envidia de muchos".

No es mi pretensión dar a entender que solamente los soñadores de “grandes sueños” merezcan especial mención, ya que cada cual elige libremente lo que aspira a ser en el futuro, pero todas y cada uno de los logros individuales, aportará siempre beneficios para el colectivo. La cooperación entre los miembros es imprescindible para poder avanzar en la ardua tarea de ennoblecer el bello arte de la música frente a aquellos que simplemente lo entienden como un entretenimiento popular que ejercen bohemios y soñadores. 

Ahora más que nunca deben aflorar los primeros, los que se comprometen, los que cooperan. Con un presente deshojado, es momento de plantar nuevas semillas que llenen de esperanza el futuro, y resistirse de una vez a la sospecha del éxito ajeno. 

Tenemos la oportunidad de reinventarnos por fin, de virar hacia nuevos horizontes que nos permitan seguir creciendo. Es momento de vivir para soñar, de lo contrario soñaremos para seguir durmiendo. 

Pep Vila (músico)

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